Proyecto: renovación cocina

Estos meses de después del verano hemos estado ocupados en varios proyectos de renovación, unos más grandes y otros más pequeños. Desde la restauración de unas puertas muy básicas que estaban en muy mal estado, con sus marcos, a la renovación de una cocina entera.

Explicaremos éste último proyecto. Esta cocina, de origen de un piso de los 80, estaba en muy mal estado toda ella, desde los muebles hasta los elecrodomésticos. El suelo no estaba mal pero los clientes lo aborrecían, así que se decidió cubrirlo con suelo vinílico. Las baldosas es lo único que se decidió conservar ya que no estaban en mal estado más allá de alguna pequeña grieta en el esmalte, y meterse en una obra para tirarlas abajo y luego volver a alicatar eran palabras mayores.

Los clientes tenían claro que querían una encimera de madera, no de ningún otro material por novedoso que fuera, y el presupuesto de la renovación tenía que ser low cost. En base a eso se les diseñó una cocina nueva comparando varios materiales y soluciones, y se previó una partida de “problemas”, ya que por experiencia sabemos que siempre surgen cosas que no están en el guión.

Bien, lo primero que se hizo fue transformar la puerta, vieja y amarillenta, en una puerta corredera, añadiéndole listones por cada lado, lijando y repintando. Instalamos una viga preciosa de aveto termo en la pared, por fuera, y sujetamos el raíl y la puerta, con su seguidor.

Una vez liberado ese espacio, nos metimos de lleno en la cocina. Empezamos por repintar el techo y cambiar la lámpara de tubos fluorescentes por otra de leds lowcost. Luego desmontamos  los muebles superiores y la campana. Después de limpiar todas las superfícies a las que no se accedía desde hacía mínimo 30 años, pudimos instalar los muebles nuevos y la campana. Todo el conjunto era unos 10 cms más alto y más profundo que el original, ya que ésta cocina estaba hecha a medida cuando se construyó el edificio.

Seguimos por desmontar toda la parte inferior, hasta que llegamos al punto de tener que arrancar las encimeras de mármol, que resultaron estar encastadas en la pared. Hicimos esta operación con el máximo cuidado, y aun así, algunas baldosas de la fila superior justo encima del mármol, sufrieron y se resquebrajaron de manera irrecuperable. Este fue el primer problema que hubo que sortear. En base al diseño que ya habíamos ideado, se buscó la mejor solución eligiendo una cenefa de loseta vinílica antihumedad para paredes, que tenía el grosor justo para poderla instalar bajo el marco de la ventana. Al final quedó perfecto, incluso mucho mejor que si no huebiera surgido este bache.

Seguimos desmontando los muebles, teniendo que cortar el gas ya que el tubo que alimentaba la cocina había sido instalado por delante de las traseras. Cuando por fin tuvimos la cocina despejada, instalamos el suelo vinílico y los muebles, nivelándolos y cosiéndolos entre sí. Todavía no podíamos sujetarlos a la pared porque había que adherir las losetas. Una vez hecho todo esto, pasamos a rehacer algunos enchufes que eran antiguos, y por fin pudimos empezar a colocar la encimera. Con ella in situ, medimos el ángulo exacto que necesitaría tener en su extremo izquierdo. En ese momento nos dimos cuenta de que la puerta que daba a la galería no se podría sacar, así que resolvimos ese otro problema haciendo una muesca muy grande en el marco, lijándola y dejándola lo más geométrica posible. Sacamos la puerta, cortamos la encimera in situ, y la colocamos. Las sujetamos con sica y varios taladros a los muebles hasta que estuvo a prueba de terremotos.Con el trozo sobrante del corte triangular hicimos una estantería, resolviendo el rincón donde antes había mueble.

Ahora podíamos ir pensando en instalar la placa de los fogones y el fregadero. Otro problema: el fabricante no había especificado medidas del desagüe de seguridad, y casi se nos pasa a nosotros cortarlo antes de instalarla. Una vez tuvimos todo lo principal, los clientes ya pudieron ir guardando cosas en los muebles, y colocando la nevera donde estaba. Pasamos a instalar cajones y puertas, y se trató la encimera con aceite vegetal ecológico de primera calidad. Faltaba instalar el horno, para lo cual tuvimos que tirar una línea eléctrica dedicada, con la menor intervención posible y sin que se viera absolutamente nada en la cocina. Ahora por fin podíamos pasar a los remates: instalamos el copete, los remates en el suelo, y el zócalo de los muebles. Cocina acabada y clientes contentísimos. Ah, al poco nos encargaron pintar los marcos de toda la casa, y la puerta de madera de la galería , y les propusimos este azul turquesa muy tropical, inspirados por todas las plantas que tenían por el piso. Quedó todo muy bien, según nuestra opinión y la de los clientes, y se sortearon todos los problemas.

Aquí algunas imágenes:

 

 

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