Cada artista, estudio de diseño o creativo en general tiene su historia, su trayectoria, lo que los ha llevado a ser lo que son. 

Ana y yo venimos de diferentes lugares y nuestra union en Micromundo fue el fruto de una manera común de ver el mundo. Cada vez que alguien nos pregunta sobre el origen de nuestro nombre, invariablemente volvemos a las calas increíbles de la costa oeste de Escocia, mi tierra natal. Igual que legiones de otros a lo largo de nuestra historia, la naturaleza es nuestra inspiración constante.

La herencia de al menos 3,5 billones de años de evolucióni  y unos 4,54 billones de años de geología terrestreii nos han otorgado un incalculable patrimonio.

Volviendo a nuestra escala de cosas, ¿de qué hablamos cuando decimos ‘micromundo’? Esa sensación que experimentas cuando trepas por unas rocas y descubres una pequeña poza de agua de mar que estaba escondida a la vista. O quizá un pequeño matojo de plantas, apiñadas para defender un afloramiento rocoso… o una pequeña piscina formada tras un cataclismo volcánico de eones de antiguedad, convertida ahora en el océano entero para ese grupo de anémonas.

 

La belleza de un micromundo reside en que puede tomar infinitas formas, aunque la raíz siempre sea la misma: una concentración inusual de vida en una pequeña área, o lo que parece ser una buena muestra de la flora y fauna de tal región, condensada en un marco, para que el que mira lo pueda apreciar.

En realidad, el fenómeno tiene muchos nombres dependiendo de la disciplina de la persona que lo quiera describir: una jerarquía de volumen, una graduación en detalle o un fractal.

Como nosotros no somos ni científicos ni matemáticos, optaremos por la primera. 

Si vamos de excursión, o en la vida diaria, a veces puede ser muy fácil pasar por alto lo que nos rodea; estamos demasiado ocupados como para registrar todo nuestro contexto, y tendemos a enfocarnos en lo esencial: las señales que nos llevan a la linea de metro que queremos; el camino que tenemos que seguir para llegar al mirador,etc.

En este serie de fotos a continuación, mostramos cómo descomponer un paisaje entero en algo que podemos entender.

Arriba izda: vista típica de la costa este de Escocia, caracterizada por su rica geología, que a esta escala es apenas apreciable.
Abajo izda: la vista inicial es de esta roca volcánica gris (andesita y basalto) cubierta por algas secas, pero si observamos entre las grietas aparecen otras capas más coloridas.
Arriba dcha: en cualquier lugar en esta escala, un espectro completo de colores y texturas se hacen visibles.
Abajo dcha: el mismo charco desde cerca revela la complejidad de los patrones geológicos y la diversidad de nichos que forman el rico hábitat de estos pequeños charcos. No hay un micromundo típico, pero todas y cada una de las pequeñas pozas de roca de la costa este darían la idea.
 
Jerarquía de volumen

¿Cómo trabajamos con este concepto, pues?

Lo llamamos crear micromundos: rincones donde puedes alojar esos objetos de especial valor para ti, sea estético o emocional.  Sea lo que sea, nos especializamos en proveer un lugar especial para ellos, para que cada objeto tenga un hogar que le encaje perfectamente. Puede que estemos hablando de un manojo de plátanos o una pieza de arte valiosísima. ¿Quién dice que un plátano o una cebolla son más mundanas que una escultura? ¿Por qué tu colección de whiskies no podría ser digna de un mueble diseñado para eso exclusivamente?

Este mismo principio aplica en diseño espacial, donde un interior tiene habitaciones u otras divisiones, y un espacio exterior tiene sub-espacios. Estas divisiones en trozos más manejables permiten que pueden ser explorados en un orden específico o usado para diferentes funciones.

A veces estas subdivisiones pueden ser tan sutiles que son apenas perceptibles. Un jardín, pr ejemplo, podría ser diseñado en base a una multitud de justificaciones: programáticas, ecológicas o estéticas, o la fusión de las tres. Para construir un jardín sobre el principio de micromundo se deberían considerar todos los lugares  que alojarían las diferentes plantas, animales y artefactos, y pensar en cómo distribuirlos para crear la mayor variedad de experiencias, colores y texturas.

Izda: No todos los micromundos han evolucionado o sido diseñados; algunas de las composiciones que más nos han inspirado son el resultado del abandono y el paso del tiempo. En esta foto, mientras el metal se oxida bajo una capa de pintura, la capa superficial cobra vida por sí misma.
Dcha: El mensaje de la atrofia está por todas partes: nada dura para siempre. Aceptar el declive natural y la belleza  inherente en él forma una parte importante de nuestro proceso como diseñadores. No podemos vivir en un render, y tiene mucho sentido aceptar con gusto el caos que se desmorona en el mundo que nos rodea.
 
Izda: desde lejos, estos líquenes pueden parecer secos y sin vida.
Dcha: la riqueza de color y textura es a menudo visible sólo si nos acercamos mucho.
 
Micromundo es mirar de cerca los detalles, es el tomarse el tiempo de saborearlos.

Cuando salimos por ahí, a menudo hacemos un alto y nos agachamos para mirar de cerca las pequeñas maravillas que nos rodean. Muchas veces, algo como estos líquenes sobre la roca pueden no provocarte el querer parar a mirarlos, pero el esfuerzo casi nunca decepciona.

A un nivel de diseño es peligroso caer en una literalidad demasiado obvia y algo que intentamos evitar, a no ser que se tenga una buena razón para ello.

Cómo todo esto se traduce en diseño para nosotros se podría resumir en estas imágenes. Una pieza debe ser legible como un todo, pero cuando la mirada se acerca, se empiezan a apreciar detalles escondidos, como en la imagen del líquen anterior.  Estos detalles pueden ser inherentes a la pieza que hemos diseñado, como en el caso de las baldosas o las uniones de la madera, o pueden ser elementos que el cliente coloca en la pieza y que la completa.

En Micromundo, tendemos a imaginaer cada pieza como si tuviera vida propia. De esta manera, una mesa ha de hacer la función de mesa pero a la vez ser el componente armónico de un diseño.

La pieza que se muestra a continuación es un ejemplo de esta lógica: Hong Kong cubre toda la pared de suelo a techo, y depende del usuario si la pieza deberá ser una estantería peculiar o permanecer vacío y hacer de recubrimiento de pared. Así como un edificio puede ser interesante sin sus ocupantes, o con las luces encendidas en algunos pisos sí y otros no de noche, Hong Kong tiene su propia personalidad, su propia esencia, y también cuando lo habitan plantas y/o objetos.

Esta idea claramente visible en las fotos  de la página siguiente, donde la escala es el factor subyacente en la percepción de los líquenes amarillos en el paisaje.

Cuando consideramos el grado de detalle hasta el que queremos llegar, normalmente imaginamos paisajes primero y cómo interactúan sus diferentes elementos a escala.

Izda: Hong King es una exploración de jerarquía basada en un elemento estándard, manipulado en diferentes longitudes y luego unido fuertemente.
Dcha: igual que un gran conjunto rocoso puede albergar a familias de aves en sus cientos de resaltes y grietas, Hong Kong ofrece pequeños rincones y huecos para objetos delicados (o no).

 

Siguiendo con esta idea del paisaje como inspiración, esto que mostramos a continuación es un ejemplo de esta lógica que empleamos al diseñar.

Mientras caminaba por mi antiguo barrio, pasando por el Royal Botanic Garden en Edimburgo, solía maravillarme por las Campanulas que enseguida colonizaban los muros, aprovechando cada grieta entre las piedras, en las paredes del jardín delante de la entrada este. Tanto si alguien las plantó, como en el caso de esta Echeveria, o eran nómadas del viento que se establecieron, su hábitat era un ejemplo literal de nicho ecológico.

A lo largo de la historia evolutiva, los organismos se han abierto nichos a codazos, empujándose firmemente para establecer sus raíces o acceder a los nutrientes. En la ausencia de organismos compitiendo por un trozo de pared, parece que esto no tenga conexión, pero estos seres cobran mayor protagonismo ya que pasan de mundanos a ornamentales.

Bibliografía

iDawkins, R. (2004). The Ancestor’s Tale, p13. London: Weidenfeld & Nicolson.

iiNational Geographic. Age of the Earth. Accessed 29/05/2020. https://www.nationalgeographic.org/topics/resource-library-age-earth/?q=&page=1&per_page=25

iiiBritish Geological Survey. Geology of Britain Viewer. Accessed 29/05/2020:

https://mapapps.bgs.ac.uk/geologyofbritain/home.html